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sábado, 2 de febrero de 2013

Pasión Imaginada


¡Nunca olvido imaginar!;
trinos y suaves brisas,
adornados de lindas sonrisas,
acompañadas de tu peregrinar!

¡Nunca olvido imaginar!,
el mar que te acaricia:
azul y verde delicia;
perlado, al tu piel tocar!

¡Nunca olvido imaginar!,
descifrar el bello enigma:
se ha convertido en estigma,
de misterio sin disimular!

¡Nunca olvido imaginar!;
tu dulce y bella mirada:
feliz cual una graduada,
en el frágil arte de amar!

¡Nunca olvido imaginar!;
haber alcanzado la cumbre
y desarmar tu reciedumbre,
con besos que dejas robar!

¡Nunca olvido imaginar!;
tu ardorosa y linda pasión:
bella como una canción,
compuesta en un trinar!

miércoles, 11 de febrero de 2009

¡Llegó Sarah!

Mi querida moniquilla,
quiero decirte ésta vez,
que Sarah, en su niñez,
desea ser feliz,
eso si…¡como una lombriz!,
¡hasta llegar a su vejez!

Estimada hermana Mónica, muy lejana resultaste
increíble, ¡que contraste! con nuestra niñez platónica,
ahora que tienes canastilla,
que nueve meses han pasado,
quiero escribirte con agrado
¡mi querida moniquilla!

Muy feliz debes estar, claro, ¡es una niña!,
como cuando estás en la campiña, en un crepuscular,
última etapa de madurez
significa tener muchachos,
ahora tendrás mostachos
¡quiero decirte ésta vez!

Quiero que crezca sana y sin mucha negativa,
no le eches lavativa, ¡por favor! dale un mañana,
quiero que le des emociones,
fortalécela con sensatez,
que no existan nubarrones
¡para Sarah, en su niñez!

Demuestra que eres digna, al haberla concebido,
que no digas: ¡hubiera querido! una niñez menos maligna,
así que la directriz
y para todos la consigna:
¡ella, será benigna!
¡ella, desea ser feliz!

Para muchos por ahí, siempre has sido loquita
no saben que eres bendita, aquel argumento es baladí,
hoy tu cuerpo tiene un matiz
¡grueso! a mi modo de ver
ahora tendrás que comer
eso si…¡como una lombriz!

Aquí en nuestro país, te extrañamos con pasión,
¡no quiero jugar parchís!, ¡te quiero aquí con biberón!;
venezolana con candidez,
reina por aclamación,
será Sarah, un melón,
¡hasta llegar a su vejez!

jueves, 24 de enero de 2008

A Beatriz, ¡Maestra!

Nuestras vidas se cruzaron
por una extraña razón:
quizás a mi corazón
le faltaba todavía
¡una ronda de pasión!
¡una pizca de algarabía!

No sabría agradecerte, todo lo que has hecho por mí
tal vez para esa misión, fue que te pusieron aquí
nuestras almas se arremolinaron
en una sola fusión
por ello, mi percherón:
nuestras vidas se cruzaron.

Muchas vivencias hemos tenido, en quince años hermosos
algunas de armas tomar, algunas con efectos gloriosos,
no sabía que tu advocación
tenía su origen en mí:
casi me hago pipí,
por una extraña razón.

Y es que sólo ahora, me vengo a dar cuenta,
que tú sin tú receta, no serías ablandadora,
¿a quien podría decirle
que tamaña adoración,
no quiero que me la birlen?
¡quizás a mi corazón!

Empezaste con mucha paciencia, seguiste con mucha ilusión
le metiste a veces chancleta, ¡le metiste a veces arpón!;
como practicante de albañilería
ibas poniendo ladrillo
no sabías que a este pillo
¡le faltaba todavía!

Pero ahí recapacitaste y luego caíste en cuenta
nadie se puede cambiar, ni que le eches salpimienta;
se ha logrado con autosugestión
y programación neurolingüística,
con inyecciones de mística
y: ¡una ronda de pasión!

Por ello nunca desmayes, tienes que tener la esperanza,
por alcanzar lo difícil, con trabajo y pujanza
que aunque este humilde servidor
tenga mucha carestía,
será el provocador
de: ¡una pizca de algarabía!

sábado, 21 de abril de 2007

A propósito de los cuarenta.

¿Quien lo habría pensado,
que fui merecedor
y que me habrían tomado,
a propósito de mi aniversario,
como elemento inspirador?


Palabra escrita, palabra hermosa
palabra infinita, palabra preciosa,
en la que mi padre,
se ha apoyado
para dedicarme:
¿¡Quién lo habría pensado!?

Al hacer unos versos, para poder corresponder
a un amor infinito, que no podía creer,
me has dado una lección,
de un momento inspirador
¡nadie habría considerado
que fui merecedor!

Gracias padre mío, por alentarme el momento
ese instante sombrío, en que hice un juramento:
viviré cada día como si fuera,
el último de tanto otorgado
como si del montón quedare un cupo
y que me habrían tomado.

Gracias por darme la vida, junto con mi mamá
hace cuarenta años, bailaron el cha-cha-chá
¡como es de bella la vida!
hay que escuchar a un canario
ese bichito: ¡como chilla!
a propósito de mi aniversario.

Sólo quién tiene hijos, da su vida por ellos
sólo hay que tenerlos, para darse cuenta de ello
al reflexionar sobre esto
no me queda ningún temor
por eso mi papá me usó
como elemento inspirador.